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OCTUBRE 2016 - vol 11 - nº 2

BIBLIOGRAFIA COMENTADA: LA PREGUNTA MÁS IMPORTANTE EN EL ABORDAJE FAMILIAR: EL POTENCIAL DEL ITEM “CAPACIDAD DE RESOLUCIÓN” EN EL CUESTIONARIO APGAR FAMILIAR EN MEDICINA DE FAMILIA

The most important question in family approach: the potential of the resolve item of the family APGAR in family medicine

Takenaka H, Ban N. Asia Pac Med 2016; 15:1-7

INTRODUCCIÓN

El abordaje familiar no está muy extendido entre médicos de familia japoneses, debido a la falta de tiempo para mantener reuniones con las familias.

El APGAR familiar es un cuestionario que evalúa la función familiar, mide 5 items

(“Adaptabilidad”, “Cooperación”, “Desarrollo”, “Afectividad” y “Capacidad de resolución”), y es relativamente sencillo y fácil de administrar. Aunque no está del todo claro qué aspectos de la función familiar miden realmente los ítems del cuestionario.

 

El FACES (Family Adaptability and Cohesion Evaluation) es otra herramienta que evalúa la función familiar, mide dos dimensiones: “Cohesión” y “Adaptabilidad”, entendiendo la primera como el grado de vinculación afectiva, que puede oscilar entre la fusión y la desvinculación, y la segunda como la capacidad de cambio ante una situación de estrés, y puede oscilar entre la rigidez y el caos. En Japón se ha desarrollado y validado una adaptación del FACES, el FACESKG IV.

La correlación entre estos dos cuestionarios -APGAR y FACES- es controvertida, en tanto que las dimensiones del APGAR son lineales y las del FACES curvilíneas.

Los objetivos de este estudio fueron tres: Clarificar qué aspectos de la función familiar mide realmente el APGAR mediante el análisis de su correlación con el FACES validado en Japón (FACESKG IV). Confirmar la utilidad del APGAR familiar en la práctica general. Y examinar la correlación entre el APGAR familiar y la medición de factores psicosociales familiares.

MÉTODOS

El diseño fue transversal y empleó dos cuestionarios (APGAR familiar y FACESKG IV), y una pregunta de evaluación de problemática psicosocial familiar. La disfunción familiar se definió con una puntuación igual o superior a 2 en el cuestionario FACESKG y con una puntuación inferior a 8 en el APGAR familiar. La problemática psicosocial familiar se definió como el sufrimiento debido a la propia familia.

Se reclutaron 250 pacientes de una clínica ambulatoria de un hospital japonés entre julio de 1999 y febrero de 2000, que completaron los dos cuestionarios y respondieron a la pregunta de problemática psicosocial familiar.

La puntuación de los cuestionarios se comparó mediante análisis de correlación múltiple y análisis de regresión. Después se analizó la relación entre los cuestionarios y las mediciones sobre problemática psicosocial familiar utilizando X2, U Mann-Whitney, y análisis de regresión logística.

RESULTADOS

Se reclutaron a 250 pacientes de 13 a 76 años. 76 pacientes dijeron tener problemática psicosocial familiar, que consistía en: enfermedad de un familiar cercano (n=24), transiciones de las etapas del ciclo vital familiar (n=17), disrupciones del ciclo vital familiar (n=6), adicción o abuso  de sustancias (n=5) o problemas relacionados con el trabajo (n=6).

Según el cuestionario FACESKG IV, 66 familias fueron disfuncionales. Según el APGAR familiar, 77 familias tenían disfunción moderada y 22 disfunción grave. Los resultados indican que la definición de disfunción familiar difiere sustancialmente entre el FACESKG y el APGAR familiar.

Tanto el APGAR familiar como cada uno de sus ítems, estuvieron significativamente correlacionados con la dimensión de Coherencia del FACESKG. Siendo el ítem que más correlación tenía el de Capacidad de Resolución.

Respecto a la dimensión de Adaptabilidad del FACESKG, ni el APGAR familiar ni cada uno de sus ítems, excepto el de Capacidad de Resolución, tuvieron correlación estadísticamente significativa con esta.

Por lo tanto lo que mide el ítem de Capacidad de Resolución del APGAR familiar es la desvinculación afectiva y el caos. Parcialmente mide la rigidez. Lo que no puede medir el APGAR familiar es la fusión y parcialmente la rigidez.

Todo esto apunta a que la Cohesión se puede evaluar mediante las preguntas de “Cooperación” y de “Capacidad de Resolución” del APGAR. El APGAR al completo nos puede permitir excluir la posibilidad de desvinculación familiar.

La presencia de disfunción familiar detectada por el FACESKG no está relacionada de forma significativa con la existencia de problemática psicosocial familiar. No ocurrió así con el APGAR: Las puntuaciones bajas en el ítem de Capacidad de Resolución sí tuvieron relación significativa con la existencia de problemática psicosocial familiar.

DISCUSIÓN

El test APGAR familiar nos permite conocer la existencia de disfunción familiar en términos de Cohesión familiar, especialmente cuando en esta hay desvinculación afectiva y caos. Tan solo el ítem de Capacidad de Resolución tiene capacidad para medir esta dimensión.

Además el test permite discriminar -aunque en lugar de todo el test únicamente se utilice el ítem de Capacidad de Resolución- la existencia de problemática psicosocial familiar.

Esto convierte al test de APGAR, es más, convierte a la pregunta “¿Está satisfecho con el tiempo que su familia y usted permanecen juntos? “ en una poderosa herramienta para una medicina de familia japonesa que dispone de poco tiempo para realizar un abordaje familiar.

Este podría constituir un primer paso para implementar el abordaje familiar en Japón, a través de una selección más precisa de familias a las que merecería la pena seleccionar y dedicarles más tiempo en una reunión conjunta.

Respecto a la relación de la disfunción familiar (medida con FACESKG) con la existencia de problemas psicosociales familiares se ha evidenciado que no están correlacionadas, es decir, una disfunción familiar no siempre ocurre en presencia de problemática psicosocial familiar. Es más, una aproximación que busque mejorar la función familiar puede no ayudar a resolver problemas familiares.

Las limitaciones del artículo fueron varias: En relación a su diseño transversal, este no puede medir los cambios de la función familiar con el tiempo. Por otro lado, su aplicabilidad únicamente a la cultura japonesa, por haber utilizado un cuestionario validado únicamente en Japón (FACESKG). Y por último, han tardado en publicar varios años el artículo por la gran dificultad encontrada para traducirlo al inglés (el estudio se llevó a cabo entre los años 1999 y 2000, y ha sido publicado en 2016).

CONCLUSIONES/COMENTARIO PERSONAL

Entre los cuestionarios  que más se ha empedado en todo el mundo para el estudio de la familia  se encuentra al APGAR  que fue desarrollado por Smilkstein y es un cuestionario de cinco preguntas con el que se puede obtener de forma rápida y sencilla una evaluación de la función familiar.

Habitualmente se ha utilizado este test para realizar  un análisis cuantitativo,  estudiando la puntuación, que se obtiene sabiendo que cada pregunta tiene un valor de 0  a 2 sobre una escala de Likert. Aceptando que puntuaciones iguales o superiores a 7 corresponden a familias normo- funcionales, que entre 4 y 6 indican disfunciones familiares leves y de 3 o menos,  disfunciones familiares graves.

Esta fórmula cuantitativa del APGAR ha sido usada en nuestro país por  distinto autores como Casarrubios, De los Ríos, De la Revilla, Menéndez y Obando para evaluar la función familiar en el curso de procesos psicosociales, , en alcohólicos, en hipertensos, en la obesidad de la adolescencia y en el estudio de la hiperutilización  de los Servicios Sanitarios.

Entre las aportaciones que hace el artículo una de las más relevantes es mostrar como el test de APGAR es muy superior al FACES para detectar los problemas psicosociales.

Otra,  y de las más importantes, es que al analizar individualmente los cinco ítems en que se subdivide la función familiar: adaptabilidad, cooperación,, la toma de decisiones, capacidad de resolución y afectividad, es el ítem de Capacidad de Resolución, el que tiene un un papel protagonista en los abordajes familiares y permite reconocer la existencia de problemas psicosociales en las  familias investigadas.

Por lo tanto, atendiendo a esta aportación se podrán desarrollar las intervenciones terapéuticas más convenientes de acuerdo con las respuestas del APGAR familiar y especialmente con el estudio de los ítem de forma individual.

Otra aportación interesante del artículo es que desmiente la creencia de que la disfunción familiar, medida en sus dimensiones de Cohesión y Adaptabilidad, tenga correlación con los problemas psicosociales familiares.

Por ultimo destacar, como hacen los atores en su artículo, que su aplicabilidad fuera de Japón es muy limitada, por haberse realizado en dicha población, con su idiosincrasia, y por la utilización de un cuestionario validado únicamente en Japón.

                                                                      Irene Fernandez

                                                                      Médica Residente de 3ª año de la Unidad Docente de

                                                                      Medicina Familiar y Comunitaria de Granada