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OCTUBRE 2016 - vol 11 - nº 2

EDITORIAL: JOVENES MÉDICOS DE FAMILIA: QUERER Y NO PODER

Estamos asistiendo a una época convulsa de cambios políticos, de nuevos tipos de guerras, de nuevas formas de entender la comunicación, de tipos de familias y de formas de relacionarse en general.

De ahí sorprende que haya cosas que no se presten a esta revolución generalizada, a este cambio que se está produciendo respecto a tantas cosas, y nos referimos al recambio generacional en atención primaria. Los nuevos médicos de familia ya no serán nuevos cuando lleguen a ocupar  el lugar para el que se estuvieron preparando durante años, porque desde hace ya bastantes tiempo esta nueva generación se está perdiendo en contratos temporales, rachas de paro, ambulancias en turnos de noche y cadencias de guardias en los distintos dispositivos de la zona, sino es la emigración forzosa (exterior e interior) en busca de algo de estabilidad.

 

¿Cuándo podrán optar a un cupo con el que poder trabajar como alguna vez soñaron cuando eligieron esta especialidad?, ¿Llegarán a esa consulta anhelada cuando hayan perdido la ilusión por el camino?. .. A su vez tenemos una plantilla envejecida de médicos de familia que soporta la asunción de cupos que no se cubren cuando hay jubilaciones, cada vez más trabajo en menos tiempo, con órdenes no verbalizadas pero claramente entendibles  de ocuparse sin demora y en acto único sobre lo biomédico y también sin pronunciar, se sobreentiende, que no hay espacio para atender al individuo en relación a los problemas psicosociales que además en gran medida son la raíz y causa de los anteriores, por supuesto nos olvidamos de atender a la familia en su contexto… NO HAY TIEMPO, NO HAY MOTIVACIÓN , NO SE ENTIENDE QUE SEA NECESARIO desde la Administración.

Está reflexión que lanzamos desde la editorial de este número no pretende ser una queja sorda ni el lagrimeo de quien solo pretende quejarse… reivindicamos que los jóvenes médicos de familia reaccionen, que sean los iconoclastas de su tiempo, que clamen porque las cosas cambien, que no se abandonen a las excusas de la crisis y de las dificultades del momento, porque luchando las cosas cambian, porque los cambios vienen de la mano del que lucha y porque alguien en algún momento tiene que reaccionar… y por qué no ahora.

Tenemos que recordar en algún momento porque nos dedicamos a esto, porqué decidimos un día estudiar medicina o enfermería, y no fue para mendigar un espacio donde despachar recetas y derivaciones, donde tomar una tensión con la mirada perdida en el vacío de una pantalla donde registrar datos, eso no es lo que  nos dará la calidad de lo bien que desarrollamos nuestro trabajo.

Decidimos trabajar con personas para mirarlos a los ojos, para entender su enfermedad y curarla o paliarla, para buscar o intentar buscar soluciones a los problemas físicos o psíquicos de nuestros pacientes, no como dioses sino como profesionales con humildad, con ahínco, con recursos y con el respaldo de los que organizan nuestra sanidad. Generaciones de médicos de familia después de la constitución como dicha especialidad  en 1978, ni siquiera se plantean desarrollar en su día a día una parte  de la misma, la atención a la persona y a su contexto que sigue en un cajón olvidado, los planes formativos la incluyen, los temarios de las oposiciones a los servicios públicos la contemplan, pero quien sabe y tiene tiempo para ejercerla, siendo como es una parte esencial y que además definen al médico de familia. Los estudios más conservadores dicen que detrás del 30 % de nuestras consultas subyace un problema psicosocial, y seguimos empecinados en darle un enfoque biomédico  a esos pacientes o peor aún no prestarle ningún tipo de atención.

En uno de los puntos  del Programa de la Especialidad, que describe el área docente de competencias relacionadas con la atención a la familia, dice literalmente que él médico de familia deberá ver a la familia como un sistema, incorporar la entrevista familiar, realizar e interpretar el genograma, conocer los ciclos vitales de la familia, la transición de las etapas y los acontecimientos vitales estresantes, evaluándolos y conociendo sus repercusiones.

Dentro del mismo Programa y en relación a los valores que caracterizan al médico de familia, encontramos este párrafo “Al médico de familia le importa cada persona en su conjunto y a lo largo de toda su vida. Su ejercicio profesional no se limita a los casos clínicos o asistir enfermedades; sino que atiende a personas con unos determinados valores y creencias, inmersas en un contexto familiar y social que constituye un todo indivisible que también es objeto de su quehacer diario”. Curioso que te instruyan en unos valores que después te piden que ignores en el mejor de los casos o que ningunean bajo la cínica frase de “esto es lo que hay… 5 minutos por paciente”, pon morfina, no preguntes cuales son sus miedos al que esta muriendo, pon benzodiacepinas, ni te plantees que está pasando en la vida de esa chica de 19 años que va tres veces en semana a urgencias por crisis de ansiedad y a tu consulta a llevarte los informes, acude a tu farmacopea de laboratorio para que deje de consultar esa mujer que día si y día no viene contándote que el dolor no la deja vivir… ruega por todo eso, porque tus valores reventaron con la burbuja inmobiliaria o desde incluso antes, porque esos valores en los que creías desde que tuviste vocación no tienen cabida en un sistema sanitario sostenible por lo que parece, el tiempo es oro, y mejor poner parches de fentanilo al pinchazo en la vida de un paciente que cuesta menos que meter en agenda este tipo de abordaje integral del individuo…

A quien tenemos que solicitar, que imagen debemos de quemar, no podemos dar el mapa de ruta de esta lucha ni los pasos detallados que habremos de dar, pero desde luego queremos que penséis, y que levantéis de este largo letargo.Queremos pero no podemos atender a nuestros pacientes como soñábamos…PUES CAMBIEMOSLO.

   PATRICIA S. CALVO TUDELA

    Médico de Familia. Directora de la Revista Fundesfam.

    JOSE LUIS RODRÍGUEZ NAVARRO

    Médico de Familia. Coordinador del Grupo de Trabajo en Atencion Familiar de Samfyc.