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OCTUBRE 2016 - vol 11 - nº 2

EDITORIAL: LAS APORTACIONES DEL ESTUDIO DEL SENTIDO DE LA COHERENCIA EN LAS ACTIVIDADES DEL MEDICO DE FAMILIA

En la conferencia de Ottawa se defendió  que el área de acción principal era la promoción de la salud, de tal forma que le fuera  fácil a las personas elegir las opciones sanas, lo que les permitiría incrementar el control sobre su salud para mejorarla. Esta nueva opción  de la búsqueda de la salud más que la de lucha contra la enfermedad se relaciona con el modelo salutogénico de Antonovsky (1). La salutogénesis pretende centrar la atención en la búsqueda de soluciones positivas para la salud a través del sentido de coherencia.

El sentido de la coherencia  (SOC)  ha sido definido un como una disposición especial que tienen algunas personas para encarar la vida y sus problemas, considerándolo como una nueva estrategia para afrontar los conflictos, las dificultades y tensiones que se presentan  a lo largo de la vida.

Tres son los factores que configuran el SOC, la capacidad  para entender a otras personas y lo que sucede a su alrededor, lo que le facilita  tener una buena relación con el entorno social e interpersonal, el grado en que los sujetos saben que tienen a su disposición los recursos y el apoyo social que requieren para hacer frente a las demandas del medio teniendo al mismo tiempo el sentimiento de poder afrontar los retos que le depara la vida   y  una percepción de  que las demandas vitales, incluidas las de la propia salud, son retos dignos de esfuerzo y compromiso.

En este nuevo espacio para abordar  los problemas de salud, consideramos que puede ser muy importante el uso del sentido de la coherencia dentro de las actividades del médico de familia ya que la  aparición de enfermedades, su evolución clínica y la respuesta terapéutica están relacionados  con él. Así se ha podido constatar que el SOC se relaciona con la evolución de algunos procesos como la depresión (Skarsater et al (2),  la diabetes (Cohen y Kanter (3) y la fibromialgia (Basteiro et al  (4) entre otros.

Pero sobre todo merece la pena destacar su efecto frente a los acontecimientos vitales estresantes, puesto que como apreciaron Richardson y Ratner (5)   un SOC elevado parece mitigar su efecto como factor causal de los problemas psicosociales. Circunstancia que debe de ser tenida en cuenta ya que entre el  40 y el 50 % de las demandas de la consulta en atención primaria tiene este origen (Stirling (6), De los Ríos (7)  

Otro aspecto que conviene aclarar es la conveniencia o no de utilizar el SOC como un instrumento de screening, para poder identificar a las personas que tienen riesgo de desarrollar un nivel bajo de SOC y actuar en consecuencia. Esta posición parece discutible pues, como señala Rivera  (8),  es difícil saber cómo podría influir en el continuo salud-enfermedad, pero  sobre todo por el riesgo que supondría el hecho de estigmatizar al grupo de personas que consigan SOC con puntuación baja.

La atención familiar es una de las áreas más importantes de intervención de los médicos de familia,  de ahí  la conveniencia de relacionarlo con el SOC. Por eso nos ha parecido de interés   la aportación de Antonovsky (1) al señalar que el contexto familiar es uno de los pilares básicos del desarrollo del sentido de la coherencia. Con posterioridad  se han publicado trabajos que relacionan  un SOC alto  con un clima positivo en la relación familiar y  en el buen desarrollo de las familias (Olsson (9), Marsh (10).

Un  espacio a tener en cuenta es el que conecta el desarrollo del SOC con la situación socioeconómica familiar, ya que sea visto que un adecuado nivel socioeconómico en las primeras décadas de la vida puede favorecer desarrollo de un SOC fuerte y que todo lo contario ocurre cuando es bajo.

Otro aspecto que conviene destacar es la relación del sentido de la coherencia y el desarrollo familiar, es decir el saber si se modifica a lo largo del ciclo vital.    Para Antonovsky (11)  el SOC no se mantiene estático sino que sufre cambio a  lo largo del tiempo, de tal manera que se irá desarrollando en los tres primeros años de vida, esto es durante las  etapas I y II del CVF y a partir de entonces quedaría estable. Otros autos por el contrario consideran que el SOC sufre un cierto incremento con la edad, manteniéndose estable cuando las personas alcanzan la V etapa del ciclo vital familiar.

El estudio y la valoración del sentido de la coherencia se lleva a cabo mediante la utilización de un cuestionario de 13 items. El  hecho de contar con un instrumento que nos permite identificar el valor del SOC es un gran logro, pero conviene no olvidar  que también se han descubierto importantes problemas para su uso. Uno de los más importantes reside en la propia formulación de las preguntas que muchos pacientes no entienden, especialmente cuando tienen un bajo nivel educacional, obligando en estos casos a que se les lea y explique. Otro tiene que ver con la configuración de la escala de Likert con siete posiciones, lo que dificulta que en cada ítems se pueda elegir el más idóneo.

Conviene recordar que otra de las limitaciones que tiene el uso del cuestionario  seria las que tiene cualquier test psicométrico,  que obliga a usarlo solo para evaluar  los aspectos para los que es se elaboró, lo que realmente obligaría a construir un nuevo un baremo  de acuerdo con  los problemas de salud y las características socioeconómicas y culturales de las personas sobre los que se aplicaría  el test. Por último, llamar la atención sobre el hecho de que un cuestionario que ha sido utilizado durante tantos años  se ha podido quedar anclado en el pasado y por tanto ser incapaz de dar respuesta a las necesidades que se van creando en el presente y sobre todo en el futuro.

Creemos que el estudio del sentido de la coherencia debe de formar parte de las actividades del medido de familia tanto para evaluar la capacidad que tienen los pacientes para afrontar los acontecimientos vitales estresantes relacionados con distintos problema de salud, como para conocer la situación clínica y las posibles respuestas terapéuticas  en las crisis del desarrollo y en los problemas psicosociales.

                   LUIS DE LA REVILLA

                     Presidente de la Fundación para el Estudio de la Atención a la Familia                

                     MARIANO HERNÁN

                     Profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública. Granada

BIBLIOGRAFIA

1. Antonovsky A. Unraveling the mystery of health. San Francisco. Jossey-Bass,1987

2. Skarsater I, Langius AAgren H, Haggstrom L, Dencker K. Sense of coherence and social support in relation to recovery in first-episode patients with major depression: sone-year prospective study. Int J Ment Health  Nurs 2005; 14: 258-264

3. Cohen M, Kanter Y. Relation between sense of coherence and glycemic control in type 1 and type 2 diabetes. .Behavioral Medicine, 2004; 29: 175-185

4. Basteiro J, Alvarez M, Lemos S, Muñiz J et al. Dimensiones de personalidad, sentido de coherencia y salud percibida en pacientes con un síndrome fibromiálgico. Inter. J Clinical Health Psychology. 2008; 8:411-427

5. Richardson CG, Ratner PA. Sense of coherence as a moderator  of the effects of stressful life events on health J Epidemiol Community Health. 2005; 59: 979-984

6. De los Ríos A. Los procesos psicosociales, características clínicas, individuales y familiares que se relacionan con su génesis. Tesis doctoral, Facultad de Medcicina, Universidad de Granada, 1997

7. Stirling am, Wilson P, McConnachie A. Deprivation psychological distress and consultation length in general practice. British J. General Practice 2001; 51:456-460

8. Rivera F, Ramos P, Moreno C, Hernán M, García-Moya I. Análisis del modelo salutogénico

y del Sentido de la Coherencia: retos y expansión de un enfoque positivo de la salud y el

desarrollo. En: Hernán M, Morgan A, Mena A, editores. Formación en salutogénesis y activos para la salud. Granada: EASP;  2013. 

9. Olsson M, Hansson K, Lundblad AM, Cederblad M. Sese of coherence: definition and explanation. J.  Adolescent Health. 2003; 33: 252-258

10. Marsh SC, Clinkinbeard SS, Thomas RM, Evans WP. Risk and protective factors predictive of sense of coherence during adolescenc. J Health Psychology 2007; 12:281-284