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OCTUBRE 2016 - vol 11 - nº 2

BIBLIOGRAFÍA COMENTADA: FAMILIAS DISFUNCIONALES Y RIESGO DE DEPRESION EN LA EDAD ADULTA

Family Disruption in Childhood and Risk of Adult Depression 

Gilman S.E., Kawachi I, Fitzmauricen G.M., Buka S.L. AM J PSYQUIATRY 2003; 160:939-946)

RESUMEN DEL ORIGINAL

Una incógnita acerca del desarrollo de depresión en la edad adulta es determinar si disfunciones del núcleo familiar vividos en la primera infancia confieren un riesgo que persiste  más allá de esta etapa de la vida. Es sabido que el crecer en familias desestructuradas y con un bajo nivel socioeconómico esta en relación con trastornos psicológicos

y en el comportamiento así como retraso en el desarrollo cognitivo.  En los Estados unidos, la proporción de niños menores de 18 años que vivieron en un hogar monoparental con una madre soltera se incrementó del 9% en 1959 al 22.4% en 1999; la prevalencia de pobreza infantil en hogares cuya cabeza de familia es una mujer incrementó del 24.1% al 57.4% a lo largo del mismo periodo de tiempo. Además, hay evidencias epidemiológicas que sugieren que las tasas de depresión han aumentado en recientes generaciones.

Estudios transversales  en adultos revelan que formar parte de una familia desestructurada y poseer bajo nivel socioeconómico son factores que están presentes de forma más común en individuos con depresión en comparación con aquellos individuos no deprimidos. Datos prospectivos de varios estudios de cohortes también han demostrado relación entre infancia problemática y síntomas depresivos en la edad adulta.

Tenemos limitaciones en varios aspectos en cuanto a estudios previos que relacionan el entorno en el que se ha vivido en la infancia y las consecuencias psiquiátricas a largo plazo. Estas limitaciones son:

- Investigaciones en esta área han sido llevadas a cabo analizando muestras transversales de población seleccionada y a menudo basados en informes retrospectivos del entorno durante la infancia.

- Aunque hay una estrecha relación entre nivel socioeconómico bajo y desestructuración familiar, varios estudios han demostrado relación independiente en la salud mental del adulto.

- La relación a largo plazo entre divorcios y otras alteraciones familiares y el desarrollo de depresión están en duda debido a la pregunta sin contestar acerca de cuál de los siguientes factores influye más en el desarrollo de depresión: ¿una familia desestructurada o el conflicto parental acompañante?

En este estudio se analizó prospectivamente la asociación entre familias disfuncionales y bajo nivel socioeconómico durante los 7 primeros años de vida y el comienzo de la depresión en la edad adulta. También se analizó retrospectivamente informes de conflictividad parental para analizar la relación entre desestructuración familiar con y sin conflicto parental en la subsiguiente depresión.

 

METODO: Es un estudio multicéntrico donde los participantes fueron los hijos de las mujeres inscritas durante su embarazo en Providence, Rhode Island (lugar donde se lleva a cabo el Proyecto Nacional de Colaboración Perinatal). Entre 1959 y 1966 se inscribieron un total de 4140 embarazadas, de estos nacimientos fueron seleccionados 1780 individuos para participar en el estudio de seguimiento hasta la edad adulta. La selección de los individuos ocurrió en dos fases. La primera fase se inició en 1984, en esta fase se eligieron 995 sujetos entre 18-27 años con y sin complicaciones durante el embarazo/parto. En 1996 se inició la segunda fase, en ésta se seleccionaron 1056 sujetos entre 30-39 años con/sin discapacidades de aprendizaje. Hay un solapamiento de 271 sujetos incluidos en ambas fases.

La desestructuración de la familia durante la infancia fue definida en relación con: el “número” de padres que vivían en el hogar en el momento del registro y a la edad de 7 años y con los cambios producidos en el estado civil de los padres a lo largo de los primeros 7 años de vida. En este estudio se usó la ocupación laboral de los padres para determinar el nivel socioeconómico en la infancia, ya que este nivel está asociado con el inicio de la depresión. Para determinar antecedentes de conflictividad entre los padres se realizaron 4 preguntas a lo largo de la evaluación en el seguimiento de la edad adulta, estas preguntas fueron: 1) ¿Discutieron o pelearon tus padres delante tuya? 2) ¿Ambos o alguno de tus padres agredió alguna vez al otro? 3) ¿Agredieron alguna vez a otra persona? 4) ¿Viste alguna vez que esto pasara? En éste estudio el diagnóstico de episodio de depresión mayor se basa en el DSM-III y DSM-IV.

 

RESULTADOS: De los 1780 sujetos de estudio inicial se pudieron localizar y entrevistar 1104. La prevalencia de la depresión mayor a lo largo de la vida de estos sujetos fue de 24.1%, esto es algo más alto que la media nacional según diferentes estudios (p.ej: 17.1% según National Comorbility Survey).

En la inspección preliminar del estudio se observó variaciones substanciales del riego de depresión en aquellos sujetos que sufrieron desestructuración familiar en la primera infancia, hay mayor porcentaje de depresión entre los participantes que experimentaron el divorcio de sus padres en la temprana infancia que entre aquellos cuyos padres no modificaron su estado civil entre el nacimiento y los 7 años del sujeto. Otra de las variables es la ocupación laboral de los padres, a mayor nivel socioeconómico se predice menor riesgo de depresión.

El riego de depresión es dos veces mayor entre aquellos sujetos cuyos padres se divorciaron entre el nacimiento y los 7 años. Independientemente de la desestructuración familiar, el riesgo de depresión entre los participantes pertenecientes a los niveles socioeconómicos más bajos fue más alto (25%) que entre aquellos que pertenecían a los niveles más altos (17%).

El 22% de los sujetos confirmaron al menos 3 de las 4 preguntas en relación a la conflictividad entre los padres. Las tasas de depresión fueron más elevadas entre aquellos que sufrieron la conflictividad de los padres independientemente del tipo de familia (monoparental, divorciados, nuevos matrimonios etc). Por ejemplo, en el grupo de adultos cuyas madres se divorciaron y casaron en segundas nupcias antes de que los sujetos alcanzasen los 7 años si además sufrieron conflictividad parental el riesgo de depresión fue del 57%, mientras que si no sufrieron esta conflictividad el riesgo es de 20.5%

 

CONCLUSIONES: El patrón sistemático de asociación entre desestructuración familiar y nivel socioeconómico refleja la reciprocidad subyacente entre la composición del núcleo familiar y las desventajas económicas: dificultades económicas predicen tensiones matrimoniales y ruptura del matrimonio, familias monoparentales están en más alto riego de experimentar problemas económicos. En este estudio, ambos factores contribuyen independientemente en el riesgo de depresión.

Los análisis de este estudio están en relación con las consecuencias a largo plazo del ambiente vivido durante la infancia en los años 60.

Los datos indican que la asociación entre disrupción familiar en la infancia y la depresión en la edad adulta se puede intensificar debido a conflictos familiares. Son posibles múltiples interpretaciones ya que no se puede determinar si el conflicto ocurrió antes del divorcio o fue el resultado del estrés producido por el divorcio.

Las futuras investigaciones  deben ir encaminadas a facilitar el desarrollo de  intervenciones clínicas adaptadas y políticas destinadas a mitigar las consecuencias a largo plazo de lo acontecido durante la infancia. Hoy en día, los resultados de este estudio sugieren que los niños cuya infancia se desarrolla en un nivel socioeconómico bajo y cuyos padres están divorciados están en alto riego de depresión y pueden por lo tanto beneficiarse de intervenciones que muestran ser efectivas en reducir el riesgo de la depresión en otros grupos poblacionales considerados en riesgo.

 

 

COMENTARIO PERSONAL

Los datos obtenidos en este estudio fueron recogidos durante los años 60 en Estados Unidos, según la Survey of Income and Program Participation (SIPP) la tasa de divorcios ha incrementado notablemente desde el comienzo de los años 60 y ha aumentado en un 700% desde el inicio de siglo, los datos estadísticos dicen que hoy en día casi el 60% de los matrimonios en EEUU acaban en divorcio. Según un informe de UNICEF-UNDELAR de 2003 en relación a las nuevas formas de familia, el conjunto de transformaciones que ha experimentado la familia en el mundo occidental constituye una de las manifestaciones más importantes del cambio social contemporáneo. En pocas décadas, el modelo de familia afianzado en la inmediata posguerra, ampliamente difundido bajo el rótulo de “familia nuclear”, fue cediendo espacio a una creciente diversidad de formas y estilos de vida familiares. A consecuencia de los cambios ocurridos en la formación y disolución de las familias y en la inserción laboral de las mujeres, las bases del modelo “parsoniano” fueron seriamente cuestionadas, tornando inviable la existencia de un modelo único de familia. Al lado de la familia nuclear “tradicional”, comenzaron a cobrar relevancia numérica y social, las familias monoparentales y las familias “reconstituidas o ensambladas”. Paralelamente la creciente desinstitucionalización de la familia implicó que los vínculos familiares “de facto” le ganaran terreno a los lazos legales. Estas transformaciones se iniciaron en Europa y Estados Unidos a mediados de la década del sesenta e inicios de los años setenta, extendiéndose a la gran mayoría de los países occidentales en los últimos años del siglo XX. Según Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos los nacimientos de personas de madres no casadas sumaron 1.714.643 en 2007, un 26% más que en 2002. Por lo tanto cerca de 4 de cada 10 nacimientos en EEUU son de mujeres solteras.

Lo que queremos decir con esto es que tal vez, las familias y niños estudiados en EEUU durante los 60 pudieran sentir cierta discriminación o rechazo por parte de otros debido a una situación familiar distinta a la de la mayoría, lo que pudo contribuir a alteraciones en el desarrollo psicoafectivo de muchos de los niños que posteriormente fueron estudiados en la edad adulta , situaciones que hoy en días son cada vez más frecuentes y están situadas dentro del rango de la normalidad gracias al desarrollo y avance de nuestra sociedad.

 

Dulcenombre de María Rodríguez Alonsoa y Félix del Ojo Garcíab

aMédico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria D.S. Granada-Metropolitano

bMédico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. EPES Almería